viernes, 31 de marzo de 2017

Día 6: No sé donde está mi nave

La vi volando muy lejos, tan lejos que al apuntar no supe bien quien era, si quien decía o quien yo llevaba tiempo creyéndome. Vi todo saltar por los aires, hasta mi cuerpo en pequeños pedazos explotando y la sangre en gotitas por la pared. Nunca había visto un cuadro más bonito. Pero esta vez tú no estabas ahí.

Yo fui quien revisó el motor del avión la noche que se estrelló. Yo lo rompí aunque tú lo firmaras con tu nombre. Yo estampé esa puta copa en la pared aunque solo tú hubieses bebido de ella. Ahora este dolor de mierda es tan jodidamente grande como todo el amor que guardo, todo se transforma y no entiendo porque no puedo hacerlo a mi antojo y convertirlo en odio, allanarme el camino. Quiero que se vaya. Quiero olvidarme. Quiero este estúpido repeat fuera de mi cabeza pero no deja de taladrarme. No soy suficiente. Nunca lo fui o nunca demostré serlo. No soy digna de estar a tu lado y no sé si podré serlo algún día. Soy odio y nadie merece odio y a la vez odio ser esto porque es justo lo que me ha separado de ti y odio esta situación y ahora ya no puedo volver atrás por mucho que lo quiera pero ya no tengo nada más que hacer. Ahora ya está. ¿Qué? Estoy atrapada en esta mierda de la que no voy a poder salir porque me has atrapado en esta mierda de por vida.

De por vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario