domingo, 28 de mayo de 2017

Día 34: Hoy no

Sé que esas nubes siempre vuelven
el frío siempre vuelve
y se me congelan las manos,
en los nudillos estalactitas
y todo ese hielo
bañado en sangre.

Comprendí que no soy nadie
e intenté volver atrás pero ya no
quizás nunca
he sido suficiente
y el engaño soy yo sola
diciéndome que sí
mientras intento tocar el cielo
pero no le llego
porque nunca he sido suficiente.

No sé si no hay sentido
o si voy contra-dirección,
estoy volviendo
a sentirlo
impactando
y hoy
no...
hoy no.

Como chispas de luz
revolviéndose,
intentando llegar a algún sitio
salir de la bombilla
y respirar...
pero hoy no.

viernes, 26 de mayo de 2017

Día 33: Antiyo II

Para ellos soy la rabia
calada en los huesos
de ese alguien
que nunca aprendió a caminar,
míralo bien:
al final era yo.

Con aires de desastre,
el cielo apuntando
y yo sin mesura:
dispara y no
llores.

Algoritmo in-programable,
estoy rayando el vidrio
al pulir este diamante,
y al final se va a romper
al final me va a explotar el alma,
al final.

Suspiro
para volver al mismo punto donde empecé,
que todo se vuelva en mi contra
(malas costumbres)
y que el mundo entero se derrumbe
cuando más lo quiero ver.

lunes, 22 de mayo de 2017

Día 32: Antiyo I

Puedo sentir el huracán
acercándose y sonriendo,
huele a lavanda, pero no sé
si soy yo o es el destino quien nos odia
y la guerra está perdida
y la muerte está ganada
o si algo puede hacerme latir
otra vez. Se gira
y todo se complica
otra vez.

Me vio apurando el porro
como con ganas de largarme
pero luego encendí otro,
ya sé que soy contradicción
yo y mi lucha con mi yo,
me perturbo con mirarte,
soy carbón
o soy diamante
soy mi lucha con mi yo.

Autodestrucción.

sábado, 20 de mayo de 2017

Día 31.1: 何も危機第2章

Me arde como un escalofrío
al limite de la contradicción:
soy la puta de este odio.

Solo me queda cerrar los ojos
contar hasta diez
y sentir como me caigo
aunque los abra y siga aquí:
el vértigo me gana.

Mareos en el túnel
pero vuelvo a la realidad
para asomarme y verte allí, durmiendo
y creerme entonces
que es verdad
(aunque solo sea por un segundo).

viernes, 19 de mayo de 2017

Día 31: Crisis de nada

Me sangran los ojos al mirar
pero sigo mirando:
blasfemo en su nombre
porque el mio
lo he olvidado
igual que ella olvidará
que fuimos crimen
y pecado,
sangre en piel de nadie,
en tierra de nadie,
solo percibo todo este odio enclaustrado.

Pero, no sé,
adoro el lenguaje de lo eterno
y como se enmudecen las palabras
cuando rozan esos labios:
el mundo se apaga,
hoy solo quiero irme con el
para respirar por fin
pudiendo acariciar las nubes a la vez
(como solíamos hacer),

Mendigando lluvia a gritos,
atrapada en un silencio
que es sequía
cuando estás cerca de mi,
un invierno desprogramado
inestable, el frío solo quema
y en hogueras me derrito.

Así que
no te acerques demasiado,
analizame de lejos
y vuelve a mi
para acallarlo luego
vaya a ser que me perturbe
como cuando echo de menos
y es que
cuanto echo de menos...

Tocando sin tocarme
solo mirándome de cerca,
traigo el alma agujereada,
la carita de ''mis muertos'',
las ganas de todo,
las ganas de nada.

Me siento viva si me matas
y me abrumo, luego tiemblo,
sentadita en la ventana
es otro día más
que no me caigo (mala suerte)
pero aún así me caigo.

Mala suerte.

jueves, 18 de mayo de 2017

Día 30: Contaminación

Siento el mundo derrumbarse
y aunque quizás crees que lo he olvidado
en el fondo sabes que seré incapaz,
aunque me convierta en polvo
cuando tus mentiras me rozan la cara.

Girar entre tus dedos
aún sabiendo que prefieres girar en otros dedos,
aún sabiendo que me empaparé de odio
y volveré a salir perdiendo
porque soy impulso.

La verdad es intangible
lo que siento
lo será,
y justo al creer que ya volvías
ahí, en ese momento
dejaste de brillar.

La luz que, aunque ya poquito, me iluminaba
se apagó
en medio de un mensaje de socorro
que parece que no entendiste
jamás
y mira que te gritaba...

Me sabes a Mar Negro
desde que decidiste no mirar,
preferiste romperlo todo
para luego ni mirar.

Y aún no miras
y está roto
...
sé que no me mirarás
hay mil cosas más bonitas
que este intento de paisaje contaminado,
hay mil cosas más bonitas
que esta absurda cuenta atrás.

martes, 16 de mayo de 2017

Día 29.2: Me dejo

Palabras
solo son palabras,
letras sobre letras;
humo.

Tan verdad como mentira,
pero más mentira que verdad
esa a la que le quitasteis los ojos
para hacerla vuestra
pero nunca lo será, nunca,
porque vosotros
le quitasteis los ojos
y enmudecisteis todo aquello que importaba
o que importó:
ahora ya no es relevante.

La vida es sufrimiento
yo nací para sangrar,
por eso me dejo. Supongo
que es eso.

Me asfixio y parece hasta gustarme,
aunque veo volar sus huellas
veo como se va,
y si, al final se va
como todo
lo que ha estado alguna vez entre mis manos
o se rompe o se va.

Como piezas de sustitución,
bucles y bucles,
cables que se enredan
y sombras
que vienen de lejos, del pasado
quizás
para contarme lo que no he querido escuchar antes
pero aún no lo quiero escuchar.

Dejadme igual que yo me dejo
hasta que consiga irme de una vez
ya desgastado este silencio
que no es más que
una piedra encima de otra
apretando hasta aplastarme
sin ni mirar.

lunes, 15 de mayo de 2017

Día 29.1: 高い塔が落ちました

A veces torbellino
aunque otras huracán.
A veces luna llena
otras una tormenta solar,
a veces el eclipse,
otras veces (aunque pocas) soy yo
y ya
para luego culparme
por dejarme ser sin más.

A veces soy arena
aunque otras más cristal,
a veces solo cielo y
casi siempre dualidad.

Mis manos escarchadas
(tanto que me asusto, tanto
que hasta doy un paso atrás)
me arrepiento
de existir, de sentir, de pensar,
de haber sido lo que odio
de ser lo que vas a odiar.

Soy susurro, viento frío
y tormenta eléctrica, soy sal
salpicando las heridas
para sumar toxicidad
al veneno que ya somos de por si,
porque uno nace.

¿Y yo?

Día 29: Oasis

Miro atrás, y
los recuerdos que antes parecían estar emborronados
cobran forma
de algo que quizás pueda percibir,
pero no sé si quiero.

Y aunque ya tienen mi confesión
siguen mirándome como si hubieran ganado,
fui la culpa y fuiste culpa
aunque ahora hablan de ella sin nombrarnos.

Soy arena, vendaval y frío
la crisis del contratiempo,
soy yo y soy
vacío,
me quitaron lo que fui
(si es que alguna vez lo he sido).

domingo, 14 de mayo de 2017

Día 28: Confesiones de mis alteregos

Señalando al culpable
frente al espejo
para que no me vea nadie,
me devuelve la sonrisa
pero ¿como no?

La angustia patológica,
el infierno absurdo
de cien a cero,
de cero a diez,
allá donde sentir se vuelve el cáncer,
que aunque lo acurruque
vuelve a ser
vuelve para recordarme quien soy
aunque ni yo se quien soy
porque me tapo los oídos cuando me habla.

Me retuerzo
pero sigo viendo como cae todo ese cielo, y
no se aún bien si era de atrezzo
o tal vez somos nosotros
más nublados con el tiempo.

Di con ellos y era pronto
aunque hoy le rezo a su palabra
como si ese fuera el dogma
y media vida no importara...
tal vez si, tal vez
solo es el pasillo
nadie se queda para siempre
''aquí molestas"
nos decían
y les creí durante siglos
hablando en pasado
como si no fuera esta mi realidad
como si no creyera que soy eso
como si no lo fuera de verdad.

Bendito autoengaño
me salvaste la vida,
mientras desde fuera nos miraban
y pensaban
"tú no eres quien yo creía"
quizás si alguna vez hubiese tenido idea
quizás entonces lo sabríais.

Cavé hondo y ni aún así
no era lo que pretendía,
pero escondí los restos bien profundo
bien guardados
bajo llave y con candado
para que nadie me hurgue dentro
nunca más
hasta que veo que mi odio es solo amor
hasta que siento como todo vuelve al sitio
y al final solo me moví yo
¿donde estoy?
¿tú también has escuchado ese ruido?

Caminaba hacía mi y yo
solo caminaba a ningún sitio
como un cometa sin refugio
o un desierto atormentado
es como un volcán con averias
con la lava congelando
lo que queda
de lo que fui (o de lo que seré).

"Somos pájaros atrapados en la nieve"
nos decían
y quizás tenían razón
por eso nunca tuve coraza para decir que no.


jueves, 11 de mayo de 2017

27.2: Insignificante

No soy
nada
ni nadie.

No seré
nada
ni nadie.

Solo un bucle
de absurdos
de sinsentidos
solo mierda
encima de más mierda
difuminada con más mierda.

No soy
solo espero
el puto día del sacrificio
el puto día en el que alguien
mate a la bestia
y respirar.

No soy
solo soy
totalmente
insignificante,
para ti
y para mi,
y para todos.

No soy nadie.

27.1: Duele

El dolor apaga el odio,
me llora como un niño
al que le han quitado
su única razón de ser.

Quizás es que yo soy el dolor,
yo apagué ese odio
para que renaciera
doce años después.

Sola, no aspiro a más
que sentirme en compañía estando al lado
de esa que quizás también soy yo...
no estoy segura.

Me resbalo con las lágrimas
que he dejado por todo el cuarto
como si llorarle a nada
fuera a solucionarlo todo,
como un truco de magia
pero sin magia y sin trucos.

Volví a desobedecerme
a sangrar sin darme cuenta
para luego culparme por ello
y otra vez, y otra vez...
el impulso es doble o nada.

Otra vez me veo sola
esperándome a mi misma,
a ti, o a mi misma,
esperando...
lo que nunca llegará,
porque ya no es quien solía.

Ahora tengo que olvidarme,
dejar todo y olvidarme,
quiero volar, irme lejos...
dejar todo y olvidarme.

Día 27: 愚か

Solo soy
una espiral de autodestrucción,
el hielo con el que intento encender su hoguera,
un bucle aburrido, un intento de algo, de alguien,
que no sé ni yo.

Le lloro a una imagen que yo misma he inventado,
la miro y me empapo de ella
como si eso me fuera a salvar,
como si me fuera a ayudar a asumir
algo. La verdad está en sus manos y yo
pues también.

Maldita hemorragia,
por más que apriete
aún sangra.

Me duele más cuanto más me atrapa
y es que soy yo quien se atrapa, al final,
como autosaboteandome de nuevo
porque nunca aprendo,
de verdad que nunca aprendo.

Por manchar mis manos de excusas,
de odio, de rabia y suposiciones,
sin pruebas de lo que es o no es real,
apuntándome a mi
porque es más fácil
que creer en cualquier otra cosa
que no sea irme y no volver.

No entiendo que pasa, ni hacia donde voy,
solo soy una espiral
de autodestrucción,
volviendo a lo mismo de ayer, al mismo punto exacto
en donde al final
todo salía mal, aprendí el cuento tropezando
una vez, y otra vez...
y cuando pensé que todo estaba resuelto
volví a tropezar
una vez, y otra vez...
para caerme justo 
en donde tú no me estarías esperando,
en realidad ya sé que no hay nadie esperando.

Pierdo el sentido,
o quizás ya lo perdí,
hoy no sé ni quien soy
nunca lo supe en realidad pero hoy
todo se nubla
y a la vez
los rayos se acumulan dentro, esperando
hasta que sea el momento
si es que llega el momento.

No soy nada, no soy nadie,
no puedo serlo.

Una espiral infinita
de autodestrucción,
una lucha contra mi misma
en la que solo puedo perder yo.

Y así perdí
todo lo que me quedaba,
hasta a mi.

lunes, 8 de mayo de 2017

Dia 26: Dicotomía

El miedo al miedo
me está impidiendo el caminar,
va rasgando mis pupilas
en jaulas de cristal
decoradas con el vaho y olor a asfixia,
con el odio
del que se quiere matar
pero sabe que no será capaz
a la cobardía no le crecerán las alas.

Solo somos cometas
instantes en el recuerdo de esas personas
que son instantes en tu recuerdo
y así, en círculo,
de tanto querer solo lo odio todo.

No merecemos un apocalipsis
tan temprano
ni que el cielo caiga y nos derrumbe
ni que hasta el mar pare sus olas,
pero asentimos bien callados
aunque el vuelo
no sea lo nuestro
y pagamos sus mentiras
por eso aún le replico
sola, al borde del tejado.

Soy
yo y mi instinto de supervivencia
poco más, en realidad,
te llene las nubes de aviones
para que me hablaras de tu jet lag,
aturdida
escondí en cajones todo el resto
vomite hasta desdoblarme
y me vi
tras el escaparate.

Otra vez es doble o nada
dicotomía, un silencio
que me grita que lo haga
y lo hago
porque vuelve todo el tiempo.

Yo no soy lo que he vivido
yo ahora soy lo que he llorado.

Día 25: Sabes donde estoy

El humo
me susurra
demasiadas cosas
que no quiero escuchar hoy.
Pero voy a prestar atención.

Sabes donde estoy
porque yo aún se donde estás.

Me hablo 
de constelaciones en tus ojos
pero me callo
porque me da miedo destrozarlas
y no
quiero poder con eso.

Se mi lienzo en blanco
otra vez
y pintame de blanco,
sabemos que seremos lo que queramos ser.

Me hablo
y me nubla hablarme tanto
y me callo, por eso me callo,
mientras mis silencios solo bailan.

Por lo menos tú si sabes donde estoy.

jueves, 4 de mayo de 2017

Día 24.1: 砂漠の氷河

Glaciares en el desierto
la extraña sensación de no recordar nada
de no saber si se puede volver
a aquel lugar en donde nunca has estado.

Toxico
es que propaguen esta rabia
sin pensar
en que acción es reacción
y reacción implica demasiado,
es echar sal en la herida
y regresar de vuelta al mar
allí donde me encontraste
aquella vez
cuando aún a veces
solía ser alguien.

Como un desastre
encima del desastre,
el apocalipsis en la palma de mi mano,
en los ojos del que alguna vez pensó
que algo de eso fue cierto,
desastre sobre desastre o
mi (no) lucha interminable.

Desdoblame,
con odio pero sin dañarme.
Con la rabia del que quiere morir
pero no apretar ese gatillo
porque todo es pensamiento
todos somos pensamientos
y no somos a la vez
¿es que existes
cuando nadie te ve?
Yo no.

Otra vez en cuarentena
y esa forma de matar.
Si viene se da la vuelta
si se va mira hacia atrás.

Como glaciares en el desierto
maldiciendo el calentamiento global,
blasfemando cuando amanece
y rezando por verlo oscuro y respirar,
que todo es aire, todo muere,
todo hasta este malestar (decían)
todo hasta mis ganas de matar(me)
de romperlo
y pisarlo hasta vaciarme los talones
de esta angustia
del quizás, pero
y siempre habrá un pero que saltar.

Ya noto como pesa
como se derrite hasta pesar.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Día 24: ループビーイング

Rogando
salir de una cárcel
en la que yo misma
me encerré.

Por bajar al infierno
quemarme
y quedarme
por (sucio) amor odio
a mis demonios.

Las luces son grises
no blancas,
la lluvia no moja,
la culpa me empapa
y las paredes me obligan a retroceder
siete pasos atrás
en el tiempo,
maldigo a todas esas estrellas fugaces
y las adoro
a la vez.

Cargo, asumo, disocio
y vuelvo al bucle de ser,
Al final cargo, disocio y no asumo
porque no me enseñaron
ni sé
más allá de abrir un poco las alas
ya ni vuelo
solo se planear.

Me entrego a mi causa
para verme morir
en ella,
sería excusarme si no lo hiciera.

Me doblo una vez
y otra vez
y otra vez
y ni así
me consigo recomponer
del todo
bien.

Es demasiado, y lo toco,
con las yemas, lo toco y de mientras
lo veo alejarse
y veo el suelo en mis pies
y comprendo, entonces comprendo,
que el sueño soy yo
que aún no he vuelto a nacer.

Escupele a todo,
cálmame la sed.




Día 23.1: Cierra las persianas

Cortinas de humo
disfrazando mis verdades
haciendo de esto un que se yo.

Tan denso que me cala
como lluvia en pleno enero.

Cortinas de humo
que aun dejan pasar
rayitos de su sol. Ra.

Las palabras un oasis
las palabras son sus balas.

Tan denso.

Día 23: Locus amoenus

Ruidos
en mi cabeza
impidiéndome
interactuar
con mi yo,
el de verdad;
no recuerdo bien
si alguna vez
me conocí.

El olor a hierba recién grindada,
la frustración de lo que todavía no he escrito
y que no se si podré
aunque quizás mañana.

El papel que te recuerda
que el papel se acaba,
En azul, en rojo, en negro
que todo se acaba.

Mi cuerpo ya está contaminado,
mi alma nació contaminada,
poco a poco se pudre
aunque es absurdo
culpar
a nada. A nadie.
Solo soy.

Soy yo mi enemiga,
soy el odio más grande
y la angustia
al mirarme
y la angustia
si me miran.

Soy un desastre natural en potencia,
una bomba esperando el chasquido
e incluso la rabia que no tienes
pero que tendrás, la tendrás,
porque el mundo se equivoca
y nosotros
solo somos aire,
el dióxido de carbono de Dios.

Animales
en jaulas
buscando la rendija
por donde entra el sol
aunque le alumbre la luna.

Dibujos con sangre
y vigas partidas,
una maquina de demolición,
una T10 gastada
y 20 centimos en el bolsillo,
es lo que soy
o al menos lo que voy a ser hoy, al menos hoy.

Parpadeos en slowmotion
para observar sus detalles,
una vida que pinta el marco de rosa
y se caga después en tus muertos
una vez
detrás de otra,
porque no me sé dar lo que soy,
no me se ser lo que doy
y vuelvo despacio pero ya
no.

Andando por ahí
confiando en que me quiero:
que bonito caparazón.

Ni en mil años
seré.

martes, 2 de mayo de 2017

Día 22: Escupirle a este vacío

Como el cielo,
perturbado.

Morir y darme cuenta al despertar
de que esta vez solo fue un sueño.

¿Sabes? Ya se me hace raro hasta caminar,
porque no sé seguir más esas curvas,
ya se me hace raro hasta el hablar
porque no quiero ver lo que hay en mi
aunque se asome
cuando me miran
tan de cerca.

Todo es rabia
aquí dentro
implosionando.


Yo callada,
pero al borde.
Implosionando.

Como el cielo
y esas nubes (gris o negras),
perturbado.

Es como si este malestar
me obligara a acariciar la orilla del pantano
pero nunca
nunca
a cruzarlo.

Yo he quitado todos los cuchillos
y me sigo desangrando.

He evitado este cansancio
o por lo menos lo he intentado,
y he luchado por encontrarme
en cualquier puto sitio
pero no existe
ese sitio
porque no existo
cuando nadie está mirando.

Solo escupo rabia
porque no se ni nombrarlo,
y es que solo escupo
porque no puedo llenarlo
y sé que no podré llenarlo.

Soy el odio y el amor
no se bien quien va ganando el partido.

Soy la culpa
y lo turbio de esconderse en un recuerdo
que solo me hace más insoportable
para mi
para el mundo.

El caparazón que he construido
ya se quedó a oscuras
hace mucho tiempo.
No hay norte. Ni sur. Hay bucles.
Círculos rellenos de cenefas recordándome
todo lo que no quiero ser
y soy.

Cuando todo está girado
siento como hasta la brisa me marea,
estoy buceando
entre señales
que no se interpretar,
y se que la vida o quien Dios quiera tendrá algo que decir
por lo menos disculparse
por dejarme ser
así.