Me arde como un escalofrío
al limite de la contradicción:
soy la puta de este odio.
Solo me queda cerrar los ojos
contar hasta diez
y sentir como me caigo
aunque los abra y siga aquí:
el vértigo me gana.
Mareos en el túnel
pero vuelvo a la realidad
para asomarme y verte allí, durmiendo
y creerme entonces
que es verdad
(aunque solo sea por un segundo).
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