domingo, 14 de mayo de 2017

Día 28: Confesiones de mis alteregos

Señalando al culpable
frente al espejo
para que no me vea nadie,
me devuelve la sonrisa
pero ¿como no?

La angustia patológica,
el infierno absurdo
de cien a cero,
de cero a diez,
allá donde sentir se vuelve el cáncer,
que aunque lo acurruque
vuelve a ser
vuelve para recordarme quien soy
aunque ni yo se quien soy
porque me tapo los oídos cuando me habla.

Me retuerzo
pero sigo viendo como cae todo ese cielo, y
no se aún bien si era de atrezzo
o tal vez somos nosotros
más nublados con el tiempo.

Di con ellos y era pronto
aunque hoy le rezo a su palabra
como si ese fuera el dogma
y media vida no importara...
tal vez si, tal vez
solo es el pasillo
nadie se queda para siempre
''aquí molestas"
nos decían
y les creí durante siglos
hablando en pasado
como si no fuera esta mi realidad
como si no creyera que soy eso
como si no lo fuera de verdad.

Bendito autoengaño
me salvaste la vida,
mientras desde fuera nos miraban
y pensaban
"tú no eres quien yo creía"
quizás si alguna vez hubiese tenido idea
quizás entonces lo sabríais.

Cavé hondo y ni aún así
no era lo que pretendía,
pero escondí los restos bien profundo
bien guardados
bajo llave y con candado
para que nadie me hurgue dentro
nunca más
hasta que veo que mi odio es solo amor
hasta que siento como todo vuelve al sitio
y al final solo me moví yo
¿donde estoy?
¿tú también has escuchado ese ruido?

Caminaba hacía mi y yo
solo caminaba a ningún sitio
como un cometa sin refugio
o un desierto atormentado
es como un volcán con averias
con la lava congelando
lo que queda
de lo que fui (o de lo que seré).

"Somos pájaros atrapados en la nieve"
nos decían
y quizás tenían razón
por eso nunca tuve coraza para decir que no.


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