Se me nublan las pupilas
y no entiendo
ni siquiera que estoy haciendo aquí
que se me ha perdido aquí.
Inhalo humo,
exhalo humo,
respiro humo
y vuelvo a empezar el ciclo,
a ver rodando sus cabezas.
La perfección es este dolor
inmenso. Impenetrable.
La obsesión solo soy yo:
una hija de puta inestable.
Pero ¿sabes?
mi angustia es mía.
Aunque cueste de aceptar.
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