Siento el odio
retorciéndose en mis manos
mirando como si quizás
esta vez fuera a darme tregua
pero nunca da tregua
porque
somos uno.
Fuera todo está girando
a doble tempo
y el miedo me vuelve a empapar
de dudas, de absurdos.
Ha vuelto la crisis.
Siento como me cala en los huesos
cuando se me clava hasta el alma,
soy yo y mil cosas más
soy yo y mi constante:
el está vez casi.
Escarbando hasta llenarme las uñas de tierra
de sangre, la misma que ayer me castigaba
la misma que mañana volverá
para hacerme sentir otra vez yo
para hacerme sentir la culpa.
Pequeños monstruos,
que son mis dioses augurando el desastre,
me senté en la vía a esperar
ese tren sin parada,
el pájaro de fuego,
la calma.
Caminaba hacia el desastre pero
ya me ves
que el desastre soy yo misma,
que doy vueltas en circulo
hasta apagarme, hasta perderme,
por sentir que estoy rozando
el núcleo de este trauma
y aún así no le puedo ver la cara
y aún así
solo soy el desastre.
Ha vuelto la crisis,
y yo
he vuelto a entrar en este absurdo agujero negro,
es el foso que me llama,
es la tormenta
que me llama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario