No te conozco,
igual que tú no me conoces a mi.
Pero siento haberte juzgado,
siento no haberlo dejado ir.
Culparte por no culparme,
odiarte con tal de no odiar,
así
en plural.
No te conozco
igual que tú no me conoces a mi
pero nunca el bueno es tan bueno
ni el malo tan malo
ni la víctima tan víctima
ni la zorra tan zorra.
Soy una contradicción
porque sé que este odio es hacia mi
pero te cedo la carga,
soy una cobarde, un sinsentido
bañado en inseguridades
que no me dejan ver más allá
de mis agujeros más negros.
No te conozco
igual que tú no me conoces a mi
y sé que nadie está libre de culpa
pero no soy quién para sentenciar
esta vez.
Me lloro encima cien mil veces
y en cada excusa está tu voz
aunque no te conozco
te he considerado el error
y ya son más de cien mil veces
que cuando vuelvo luego me voy
igual que ese recuerdo
que sin vivirlo
me quiere ahogar en barro
ahorcarme delante de todos
cortarme la cabeza
para que deje de pensar.
Dos de odio, una de amor
no habrá equilibrio
no es nada más
si no me curo yo
no le voy a poder curar.
Perdóname
por no haberme dejado y
por haberme dejado.
No te conozco
pero es que tú a mí tampoco
solo soy un monstruo
solo soy un bucle...
no sé qué esperabais de mi,
no lo sé
pero desde luego
no estoy a la altura,
no he estado a la altura.
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