miércoles, 14 de junio de 2017

Día 42: Agujas en el cráneo

Me rendí al silencio
antes que escuchar mi propia voz,
hasta que me quise dar cuenta
y me vi gritándole a todo,
vomitando la rabia que ayer mastiqué,
tragándome las palabras
que nunca me he atrevido a pronunciar.

Cabizbajos;
como en pleno funeral,
como cuando te destapan la mentira,
como cuando todo es barrizal
y lluvias de verano en invierno
lo vi todo congelado
y yo prendiendo fuego al mar.

Solo trato de descifrar
si todavía está latiendo
y no sé,
a veces es como si se parara,
como quien rompiendo un reloj
se cree que para el tiempo:
maniobras de falso control,
rituales convertidos en estafas.

Por el amor a mis demonios
y por todo el odio hacia tu Dios,
escupiendome autoengaño y replicando
solo porque no me dice
lo que creo
que le diría yo,
lo que sé que haría yo.

Lo siento como agujas en mi cráneo
que van infectando cada una de mis neuronas
ensuciando su sinapsis
balanceándome de un lado a otro
como sin saber que es lo mejor
aunque en el fondo sepa
que desde luego
yo
no lo soy.

Confundiste mi agonía con tu culpa
a veces hasta creí en eso,
tu cuento con mi tragedia
y esa luz con las cruces
que envolviste con cristales
como si fueran las espinas de una rosa
como al pincharte con un cactus
y aún sangrando
me preferiste agonizando
antes que saltar el muro
dime, si no:
¿quien va a saltar el muro?

Y es que a veces
de tanto hacer como si nada
siento como me tiemblas las piernas
se me empapa el alma de duda
se me nubla la conciencia
y entonces pienso, me paro
y pienso ¿donde estoy?
pero tardo en contestarme
me paro, y cuando al fin lo hago
veo que ya me estoy volviendo a mentir,
es por eso que me guardo dentro el odio
el de "por si acaso"
el de no saber quien soy
porque ni me he parado a intentarlo,
dejar que el miedo me eduque
y me maleduque
y al final me gane
porque por mucho que yo ya
te haya jurado bandera...
tu has quemado la bandera.

Confesiones de mi yo
de mis dos yos,
el algoritmo de mi drama
que no es más que un reflejo
de lo que ellos proyectaron algún día
que no es más que lluvia ácida
desgastandome los huesos
y yo pensando ''no puedo más''
siempre ''no puedo más''
pero sigo respirando
aunque a la vez piense ''ya no puedo más''
porque no se si somos poesía
o un cuento sin terminar,
no sé si somos mitología
no sé distinguir entre real e irreal.

Se escapa
entre mis manos
como arena
de la playa
de la isla
más desierta
del planeta.

Escarabajos de oro en nuestro propio tejado
llorándonos sangre
creyéndonos alguien
o algo
y ya me ves
yo solo siento estas putas agujas en el cráneo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario