martes, 1 de agosto de 2017

Día 67: X

"Algo no ha cicatrizado aquí dentro. Son mis heridas abiertas dentro de la herida. Esta última soy yo. Vuelvo a llorar sangre tras años sin hacerlo, pero no puedo llorar. Me vomitas el corazón por los ojos sin previo aviso y mi cara es como un accidente en autopista.

He destapado a las víctimas para mirarme a los ojos. Sus cuerpos son una taza de café ardiendo y yo una esquimal odiando el verano.
Nunca me preocupa quién les vuelva a hacer sonreír; sino quién será, el que por fin, les haga olvidar que han llorado.
Me siento tan culpable que me levanto inocente como una niña que no sabe usar el arma que tampoco sabe que tiene.

Tú no lo entenderías. Le repito todas las noches al espejo.
Y lo entiendo.

Hoy quiero odiarme. hacerme una bola en la cama. Tirarme derrotada contra la pared. Empezar de cero. Escribirme otra historia.

Y mañana ya veremos.

Ojalá alguien me tapase los ojos por la espalda y no volviese a apartar las manos. Ni más sustos, ni más sorpresas.
Ojalá el regalo siempre fuese la caja. Esta vez no he venido a jugar.

En la calle la gente busca el amor como si al encontrarlo no fuesen a hallar también el miedo a perderlo.
Como si enamorarse no fuese quedarse de una pieza, que deformada por el paso del tiempo, no volverá a encajar en un puzzle.

Una vez perdí un dedo en una guerra de estado civil.
En una fría la pierna izquierda.
En la revancha la derecha
y en la tregua el corazón.
Ahora que no me queda nada de tu cuerpo, la paz me parece la capital más ridícula del mundo.

Nunca viviré en todas las ciudades que he imaginado.
A veces creo que fueron subterraneas
que sólo existían
allá donde pisases."

(Irene X)

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