Me preguntaran mil veces el porque y probablemente la mitad de ellas les mienta. Igual que me intenté anticipar mil veces a esas curvas pero justo cuando pensaba que todo estaba bajo control es cuando me estrellé.
Rota en pequeños pedazos. No consigo recomponerme. No me quiero ver.
Estoy fumándome el quinto porro de buenas noches. Tomándome el tercer diazepam de buenas noches. Buscando un resquicio de tu olor en la almohada y nadando en fracasos. Muriéndome de frío entre los brazos del fantasma de aquello que solías ser tú. Vaciándome el pecho porque si no explotará. Intentando olvidarte o si no explotaré. Quizás si entendiera dónde está exactamente el punto medio y aprendiera a respirar todo cambiaría su lugar en el mapa, pero hoy soy solo un punto más andando hacia ninguna parte. La fuga de lo inestable. Cuando la grandeza comporta inseguridad y la inseguridad la angustia de estar solo de por vida. Y tú qué te pensabas que alguien podría igualarte. Y tú qué te pensabas que no serias solo tú.
En el desierto solo hay sed, como en mis párpados. Dudas. Intentos de volver a volver a olvidarlo. A olvidarte. A olvidarnos.
Para siempre es solo una frase que significa hasta que mañana me canse. Con el tiempo se aprende, dicen que te enseña. A mí me golpea pensándose que así me va a ayudar y yo solo grito y grito y grito y grito. Hasta que el dolor calma despacio mi sed de más. Morir en unos brazos que no sean los tuyos para poder resucitar.
Todo al rojo por su verde. Todo mi odio un quiero y no. Llantos y maullidos. Cicatrices. No soy yo.
Porque no se ni quién soy yo.
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