— Si ya sabes bien que no te quiere ¿a qué aspiras? ¿quieres ser un comodín toda tu vida?
— Quiero que me quiera. Tener un hombro en el que apoyarme cuando todo vaya mal. No pasar sola el huracán.
— Eres patética.
— Lo sé. Demasiado bien.
— Ese huracán te llevará con él porque es lo que quisiste desde el principio.
— Nadie quiere algo así.
— Por eso no eres nadie. Por eso nunca lo serás. ¿Hacia dónde te crees que caminas?
— Ese acantilado lleva su nombre. Todavía me queda lo peor.
...
— Solo dime, ¿por qué lo has hecho?
...
— ¿Estás ahí?
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