lunes, 8 de mayo de 2017

Dia 26: Dicotomía

El miedo al miedo
me está impidiendo el caminar,
va rasgando mis pupilas
en jaulas de cristal
decoradas con el vaho y olor a asfixia,
con el odio
del que se quiere matar
pero sabe que no será capaz
a la cobardía no le crecerán las alas.

Solo somos cometas
instantes en el recuerdo de esas personas
que son instantes en tu recuerdo
y así, en círculo,
de tanto querer solo lo odio todo.

No merecemos un apocalipsis
tan temprano
ni que el cielo caiga y nos derrumbe
ni que hasta el mar pare sus olas,
pero asentimos bien callados
aunque el vuelo
no sea lo nuestro
y pagamos sus mentiras
por eso aún le replico
sola, al borde del tejado.

Soy
yo y mi instinto de supervivencia
poco más, en realidad,
te llene las nubes de aviones
para que me hablaras de tu jet lag,
aturdida
escondí en cajones todo el resto
vomite hasta desdoblarme
y me vi
tras el escaparate.

Otra vez es doble o nada
dicotomía, un silencio
que me grita que lo haga
y lo hago
porque vuelve todo el tiempo.

Yo no soy lo que he vivido
yo ahora soy lo que he llorado.

Día 25: Sabes donde estoy

El humo
me susurra
demasiadas cosas
que no quiero escuchar hoy.
Pero voy a prestar atención.

Sabes donde estoy
porque yo aún se donde estás.

Me hablo 
de constelaciones en tus ojos
pero me callo
porque me da miedo destrozarlas
y no
quiero poder con eso.

Se mi lienzo en blanco
otra vez
y pintame de blanco,
sabemos que seremos lo que queramos ser.

Me hablo
y me nubla hablarme tanto
y me callo, por eso me callo,
mientras mis silencios solo bailan.

Por lo menos tú si sabes donde estoy.

jueves, 4 de mayo de 2017

Día 24.1: 砂漠の氷河

Glaciares en el desierto
la extraña sensación de no recordar nada
de no saber si se puede volver
a aquel lugar en donde nunca has estado.

Toxico
es que propaguen esta rabia
sin pensar
en que acción es reacción
y reacción implica demasiado,
es echar sal en la herida
y regresar de vuelta al mar
allí donde me encontraste
aquella vez
cuando aún a veces
solía ser alguien.

Como un desastre
encima del desastre,
el apocalipsis en la palma de mi mano,
en los ojos del que alguna vez pensó
que algo de eso fue cierto,
desastre sobre desastre o
mi (no) lucha interminable.

Desdoblame,
con odio pero sin dañarme.
Con la rabia del que quiere morir
pero no apretar ese gatillo
porque todo es pensamiento
todos somos pensamientos
y no somos a la vez
¿es que existes
cuando nadie te ve?
Yo no.

Otra vez en cuarentena
y esa forma de matar.
Si viene se da la vuelta
si se va mira hacia atrás.

Como glaciares en el desierto
maldiciendo el calentamiento global,
blasfemando cuando amanece
y rezando por verlo oscuro y respirar,
que todo es aire, todo muere,
todo hasta este malestar (decían)
todo hasta mis ganas de matar(me)
de romperlo
y pisarlo hasta vaciarme los talones
de esta angustia
del quizás, pero
y siempre habrá un pero que saltar.

Ya noto como pesa
como se derrite hasta pesar.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Día 24: ループビーイング

Rogando
salir de una cárcel
en la que yo misma
me encerré.

Por bajar al infierno
quemarme
y quedarme
por (sucio) amor odio
a mis demonios.

Las luces son grises
no blancas,
la lluvia no moja,
la culpa me empapa
y las paredes me obligan a retroceder
siete pasos atrás
en el tiempo,
maldigo a todas esas estrellas fugaces
y las adoro
a la vez.

Cargo, asumo, disocio
y vuelvo al bucle de ser,
Al final cargo, disocio y no asumo
porque no me enseñaron
ni sé
más allá de abrir un poco las alas
ya ni vuelo
solo se planear.

Me entrego a mi causa
para verme morir
en ella,
sería excusarme si no lo hiciera.

Me doblo una vez
y otra vez
y otra vez
y ni así
me consigo recomponer
del todo
bien.

Es demasiado, y lo toco,
con las yemas, lo toco y de mientras
lo veo alejarse
y veo el suelo en mis pies
y comprendo, entonces comprendo,
que el sueño soy yo
que aún no he vuelto a nacer.

Escupele a todo,
cálmame la sed.




Día 23.1: Cierra las persianas

Cortinas de humo
disfrazando mis verdades
haciendo de esto un que se yo.

Tan denso que me cala
como lluvia en pleno enero.

Cortinas de humo
que aun dejan pasar
rayitos de su sol. Ra.

Las palabras un oasis
las palabras son sus balas.

Tan denso.

Día 23: Locus amoenus

Ruidos
en mi cabeza
impidiéndome
interactuar
con mi yo,
el de verdad;
no recuerdo bien
si alguna vez
me conocí.

El olor a hierba recién grindada,
la frustración de lo que todavía no he escrito
y que no se si podré
aunque quizás mañana.

El papel que te recuerda
que el papel se acaba,
En azul, en rojo, en negro
que todo se acaba.

Mi cuerpo ya está contaminado,
mi alma nació contaminada,
poco a poco se pudre
aunque es absurdo
culpar
a nada. A nadie.
Solo soy.

Soy yo mi enemiga,
soy el odio más grande
y la angustia
al mirarme
y la angustia
si me miran.

Soy un desastre natural en potencia,
una bomba esperando el chasquido
e incluso la rabia que no tienes
pero que tendrás, la tendrás,
porque el mundo se equivoca
y nosotros
solo somos aire,
el dióxido de carbono de Dios.

Animales
en jaulas
buscando la rendija
por donde entra el sol
aunque le alumbre la luna.

Dibujos con sangre
y vigas partidas,
una maquina de demolición,
una T10 gastada
y 20 centimos en el bolsillo,
es lo que soy
o al menos lo que voy a ser hoy, al menos hoy.

Parpadeos en slowmotion
para observar sus detalles,
una vida que pinta el marco de rosa
y se caga después en tus muertos
una vez
detrás de otra,
porque no me sé dar lo que soy,
no me se ser lo que doy
y vuelvo despacio pero ya
no.

Andando por ahí
confiando en que me quiero:
que bonito caparazón.

Ni en mil años
seré.

martes, 2 de mayo de 2017

Día 22: Escupirle a este vacío

Como el cielo,
perturbado.

Morir y darme cuenta al despertar
de que esta vez solo fue un sueño.

¿Sabes? Ya se me hace raro hasta caminar,
porque no sé seguir más esas curvas,
ya se me hace raro hasta el hablar
porque no quiero ver lo que hay en mi
aunque se asome
cuando me miran
tan de cerca.

Todo es rabia
aquí dentro
implosionando.


Yo callada,
pero al borde.
Implosionando.

Como el cielo
y esas nubes (gris o negras),
perturbado.

Es como si este malestar
me obligara a acariciar la orilla del pantano
pero nunca
nunca
a cruzarlo.

Yo he quitado todos los cuchillos
y me sigo desangrando.

He evitado este cansancio
o por lo menos lo he intentado,
y he luchado por encontrarme
en cualquier puto sitio
pero no existe
ese sitio
porque no existo
cuando nadie está mirando.

Solo escupo rabia
porque no se ni nombrarlo,
y es que solo escupo
porque no puedo llenarlo
y sé que no podré llenarlo.

Soy el odio y el amor
no se bien quien va ganando el partido.

Soy la culpa
y lo turbio de esconderse en un recuerdo
que solo me hace más insoportable
para mi
para el mundo.

El caparazón que he construido
ya se quedó a oscuras
hace mucho tiempo.
No hay norte. Ni sur. Hay bucles.
Círculos rellenos de cenefas recordándome
todo lo que no quiero ser
y soy.

Cuando todo está girado
siento como hasta la brisa me marea,
estoy buceando
entre señales
que no se interpretar,
y se que la vida o quien Dios quiera tendrá algo que decir
por lo menos disculparse
por dejarme ser
así.