miércoles, 3 de mayo de 2017

Día 23: Locus amoenus

Ruidos
en mi cabeza
impidiéndome
interactuar
con mi yo,
el de verdad;
no recuerdo bien
si alguna vez
me conocí.

El olor a hierba recién grindada,
la frustración de lo que todavía no he escrito
y que no se si podré
aunque quizás mañana.

El papel que te recuerda
que el papel se acaba,
En azul, en rojo, en negro
que todo se acaba.

Mi cuerpo ya está contaminado,
mi alma nació contaminada,
poco a poco se pudre
aunque es absurdo
culpar
a nada. A nadie.
Solo soy.

Soy yo mi enemiga,
soy el odio más grande
y la angustia
al mirarme
y la angustia
si me miran.

Soy un desastre natural en potencia,
una bomba esperando el chasquido
e incluso la rabia que no tienes
pero que tendrás, la tendrás,
porque el mundo se equivoca
y nosotros
solo somos aire,
el dióxido de carbono de Dios.

Animales
en jaulas
buscando la rendija
por donde entra el sol
aunque le alumbre la luna.

Dibujos con sangre
y vigas partidas,
una maquina de demolición,
una T10 gastada
y 20 centimos en el bolsillo,
es lo que soy
o al menos lo que voy a ser hoy, al menos hoy.

Parpadeos en slowmotion
para observar sus detalles,
una vida que pinta el marco de rosa
y se caga después en tus muertos
una vez
detrás de otra,
porque no me sé dar lo que soy,
no me se ser lo que doy
y vuelvo despacio pero ya
no.

Andando por ahí
confiando en que me quiero:
que bonito caparazón.

Ni en mil años
seré.

martes, 2 de mayo de 2017

Día 22: Escupirle a este vacío

Como el cielo,
perturbado.

Morir y darme cuenta al despertar
de que esta vez solo fue un sueño.

¿Sabes? Ya se me hace raro hasta caminar,
porque no sé seguir más esas curvas,
ya se me hace raro hasta el hablar
porque no quiero ver lo que hay en mi
aunque se asome
cuando me miran
tan de cerca.

Todo es rabia
aquí dentro
implosionando.


Yo callada,
pero al borde.
Implosionando.

Como el cielo
y esas nubes (gris o negras),
perturbado.

Es como si este malestar
me obligara a acariciar la orilla del pantano
pero nunca
nunca
a cruzarlo.

Yo he quitado todos los cuchillos
y me sigo desangrando.

He evitado este cansancio
o por lo menos lo he intentado,
y he luchado por encontrarme
en cualquier puto sitio
pero no existe
ese sitio
porque no existo
cuando nadie está mirando.

Solo escupo rabia
porque no se ni nombrarlo,
y es que solo escupo
porque no puedo llenarlo
y sé que no podré llenarlo.

Soy el odio y el amor
no se bien quien va ganando el partido.

Soy la culpa
y lo turbio de esconderse en un recuerdo
que solo me hace más insoportable
para mi
para el mundo.

El caparazón que he construido
ya se quedó a oscuras
hace mucho tiempo.
No hay norte. Ni sur. Hay bucles.
Círculos rellenos de cenefas recordándome
todo lo que no quiero ser
y soy.

Cuando todo está girado
siento como hasta la brisa me marea,
estoy buceando
entre señales
que no se interpretar,
y se que la vida o quien Dios quiera tendrá algo que decir
por lo menos disculparse
por dejarme ser
así.




viernes, 21 de abril de 2017

Día 20.1: Al menos por un día

Para ti todo parece
tan jodidamente insignificante
que cuando me miras me hago pequeña:
soy como Alicia bebiendo del frasco equivocado.

Me miras a los ojos y se
que no ves nada
porque ya no hay nada
solo lo que has dejado antes del portazo
y se, ya sé que te duele
pero trato de lidiar conmigo
cada día
y ni así, soy yo sola
contra todo lo demás
contra todo pronóstico
yo sola contra lo que llaman vida
o eso que me están obligando a vivir.

Solo quiero anestesiarme
que se vaya este dolor
y acurrucarme donde me pueda sentir necesitada
al menos por un día
que este vacío de mierda se llene
al menos por un día,
pero estamos demasiado ocupados
alimentándonos el ego de mentiras
de manos frías
y de odios sin finalidad concreta
como para pensar en nosotros
al menos por un día,
no hay tiempo.

Dia 20: Kamikaze

Somos como aire contaminado,
el polvo de la ciudad,
la polución asesinando la poca vida
que nos queda aún dentro.

La impotencia en el amor, soy
tantas cosas
que ya no sé bien quién soy
y aunque respire y mire dentro
no me veo, no sé si algún día podré
salir de aquí
dormir otra vez:
recuperarme.

Deja de repetirme que es mi culpa
porque la culpa soy yo.

jueves, 20 de abril de 2017

Día 19.2: Con amor es sin razón (siempre)

Creo que quizás de tanto querer me he obligado a terminar odiando. Y de tanto odiar a no querer sentir nada.

De tanto verme he acabado por no soportar ni mi reflejo. Ni mirarme con los ojos entre abiertos.

Me he buscado en mil sitios y no sé
si soy yo o es todo lo que traigo conmigo, el desastre, las consecuencias, las manchas de sangre en el suelo que me veo agachada intentando quitar. No entiendo dónde he fallado.

Pero lo he hecho. Yo he sido el error.

Y aquí sigo, siéndolo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Día 19.1: La penúltima

Escupo rabia
solo por creerme Dios
durante una milésima de segundo
y entonces
desaparezco
y lo que tenía de deidad lo tengo de infierno
lo que soy
y cuando no me quiero engañar más
lo que merezco.

Le escupo rabia
le grito tanto que me sangra hasta
la penúltima cuerda vocal
y tú
mi paraíso enclaustrado
han sido 22 leyes a las que
jurar bandera y respirar y
total ¿para qué?
para repetirle a tu mentira
que es verdad
que ahora soy más suya que mía,
y que es verdad.

El límite soy yo
y este disfraz de inocencia perturbada
y esta lluvia de rencores que
sin quererlo
me amordazan por las noches
y luego me obligan
a escupírselo en la cara, así,
como haciendo ver que no
pero claro que si
ya sé que lo buscaban, y si,
yo sé bien lo que buscaban.