domingo, 16 de julio de 2017

Día 56: Mute

¿Recuerdas aquella serie a la que estaba tan enganchado?
Creo que era tu compañía lo que la hacía buena.
Se va a quedar a medias, como mi vida.

Estoy anclado en un capítulo que se repite,
despierto y no estás,
lloro sin lágrimas
y digo algo en voz alta sobre el fracaso.
Luego me masturbo,
nunca pienso en ti,
me da vergüenza manchar el amor.

Sin ti soy una abeja en una flor de plástico.

Lo jodido es cuando uno echa de menos
esas cosas que antes le ponían enfermo.
Tus retrasos, por ejemplo.
Ahora me visto y añoro hasta el dolor
de no tener que esperarte.
A veces, incluso, me siento en el sofá
y calculo de memoria cuánto tardabas
en alisarte el pelo,
o en colocarte tres vestidos
para acabar poniéndote el de siempre,
solo entonces salgo a la calle.
También es sin ti,
pero el reloj no lo sabe.

De vez en cuando le doy al play a mi vida
y te quedas tirada en mitad del destino
y vivo sin ti y muero por otra
y ensucio tu nombre con otra saliva
o hinco mis piernas al sabor de otras olas.
A veces sonrío aunque no lo creerías,
o canto en la ducha y le bailo al espejo
y digo te quiero después de un orgasmo
o hago promesas que no cumpliría,
a veces parece que tú no existieras.

Luego rebobino y apareces de nuevo.
Pidiendo disculpas,
rogando una copa,
diciéndome aquello de amor para siempre,
jurando que nunca te irás de mis labios,
dejando tu olor pegado a mi cuerpo,
lamiéndome heridas que llevan tu nombre.

Yo le doy al pause antes del te amo
y vivo una vida que ya no es la mía.

No se puede evitar lo que nunca se olvida.

Por eso estoy aquí, sentado en el sofá que tú misma elegiste,
con toda la impaciencia que me cabe en el pecho,
vestido de idiota para el cumpleaños de Ainara
fingiendo que aún vas por el segundo vestido,
el cabello rebelde
y un espejo farsante.

Y que vamos a llegar tarde, como siempre.


- Ernesto Pérez Vallejo

martes, 11 de julio de 2017

Día 55.2: Amor XXX


Hoy hace una semana y dos dias que te fuiste
pero aún huele a ti la habitación.
Se que no vas a volver
pero miro hacia la puerta
cuando hay ruido en el rellano
esperando a que seas tú
pero nunca eres tú.
Me despierto de madrugada
y no eres tú
es que me dejé las luces del pasillo encendidas.

Estoy mirándome al espejo y solo veo
a esta yonki del control.
Me estoy torturando
porque sé que solo uno creía en los dos.
Asumo la carga y me llevo mi culpa a la tumba.
Pero odio este adiós.

Cuando tenía que hacerlo no supe
y cuando sabía no pude.
El bucle absurdo. Tú y yo un absurdo
que de imperfecto se hacía grande.
Si vuelvo estorbo
pero al irme me hundo.
No habrá sitio para mí
y todos estos demonios juntos.

Y mientras como sushi pensando en ti
y me fumo otro más pensando en ti,
está empezando una canción que me recuerda a ti,
pero cuando termine empezará otra
que me recordará a ti mañana,
y otra vez más suena el móvil
con su estupido brrrr brrrr
pero no eres tú aunque piense en ti.
No eres tú.

A mil por hora el corazón
cuando veo tu nombre en la pantalla
aunque solo sea para decirme
"que descanses"
...
¿como voy a descansar sin ti a mi lado?
Explícate.

Día 55.1: Amor XXIX

&

Tú vienes de un lugar cálido,
aunque te haya dolido,
caerte de esa palmera.
Yo,
sin embargo,
vengo del puro hielo de una copa de bourbon que abandonaron en una barra,
antes de vomitar las anteriores.
Por eso te digo,
derretir un iceberg con la piel también es jugar con fuego.
Ten cuidado,
para cuando lo necesite.

Sé muy bien que comparto
tu barba con otras chicas
que saben cuánto mido,
y no hasta dónde llegarías por mí.
Que eres un salado,
aunque te pases de empalagoso .
Que Madrid es un gamberro al que dejas quedarse a dormir.
Que todos están invitados.
Sé muy bien que eres libre
y libre te quiero
porque te quiero.
Sabes muy bien que en mi espacio no hay estrellas
tampoco puertas o atajos.
Hay muros que levanté con cemento
para que ni siquiera tú pudieses pasar.
Que iría a buscarte a Groenlandia,
pero no te cogería el teléfono.
Que llevo muy mal eso de que lleven bien quedarse a dormir.
Que a veces soy tan egoísta que se me escapa mi propio nombre en la cama.
Que desprendo esa ternura de niñata que denota que me importas al enfadarme,
pero nunca te lo diría.

Como sabes también
que me salen tulipanes por los ojos cuando abres la boca.
Fíjate si es bonito lo que dices,
que ignoro que lo acabes con un “nena” .
Que si me vuelves a meter mano,
me la voy a llevar a casa para jugar con ella cuando quiera.
Que una ducha sin ti es una guarrada.
Que si me quedo,
aunque sea lejos,
es para que alguna vez me eches de menos.

Aquí hemos venido a jugar,
y gana el que aprenda a perder.

- Irene X

lunes, 10 de julio de 2017

Día 55: Amor XXVIII

No quiero sentir este vacío
que anida en mi y poco a poco va pudriéndome la piel,
pintando con eyeliner negro mis pulmones,
amenazando con poner una bomba en mi cabeza,
con apretar el botón
y sentenciando mis días más malos.

Lloro y pataleo, soy como esa niña
a la que se lo han permitido todo
pero de pronto nada.
Y lloro y pataleo. Me busco en otros ojos.
Pero solo los tuyos me enseñaron quien era en realidad.
Y de pronto nada.

Decidí que era mejor dejar que doliera
y el final está tan cerca
que si miro hacia atrás todavía lo veo
clavándose en mi hasta encontrarme atravesada.
Miro hacia adelante y aun veo tus manos
pero también como se alejan.
Y desde tan alto solo puedo gritar.

El amor no es más que una puta sin remordimiento.
Una mordaza.
Un agujero en el tiempo.
Tan real cuando aún existe
aunque letal cuando está muerto.

Por mi insomnio. Por mi fe.
Por los hijos que no tengo.
Y que tal vez nunca tendré.
Por ti. Por mi absurdez.
Lloro y pataleo:
porque no se que puedo hacer.
Por mi orgullo y mis porqués.
Por el odio que me tengo y por la rabia que guardé,
los susurros que me faltan por cantarte
y los versos de ''nunca te olvidaré''.

Ábreme el pecho
solo encontraras todo el amor que no te di
por miedo a que supieras lo que guardaba dentro
y probablemente te desborde
como me desborda ahora a mi.

Día 54.6: Amor XXVII

No me merezco tus días buenos.
Ni tú mis días malos.
Por eso te estás yendo:
yo ya nos he fallado.

Te quiero.
Solo eso. No se apaga
aunque lo intente.

No se apaga.

Día 54.5: Amor XXVI

Odio el helado de chocolate.

Un día quiero despertarme
siendo una de esas mujeres que ante la adversidad come helado.
Que no cierra los ojos y se ve tirándose del pelo
y los abre y se ve sonreírse traviesa.

Que se conforma con un puesto de trabajo sencillo
con el que comprarse vestidos que le queden lo suficientemente bien para seducir a cualquier gilipollas
que, con tranquilidad sustituirá por otro gilipollas.

Que no busca respuestas en los libros
y cuando siente pinchazos en el estómago
llama a su ejército de mejores amigas
(siendo estas muchas e iguales),
y tras un jo, tía
Inicia una conversación que la llevará al sosiego.

Una mujer que duerme una media de nueve horas al día.
Con un peluche hasta los treinta
o un novio desde los diecisiete.

Una mujer de hoy,
de las de hace mil quinientos años.
Que sigue los pasos de su madre.
Siempre hacia atrás.
Siempre hacia atrás.

Que cuando tiene un mal día va al psicoterapeuta
que le recomendó Laura
(la de pilates).
y sale sintiéndose nueva.

Una mujer coñazo.
De esas que no te partirían la cara en una discusión
ni coquetearían con otro para decirte: "mira, puedo irme"
ni te gritarían en la calle: "vuelve, que te mato"
ni se matarían si no vuelves.

Una mujer normal, sencilla
de esas que no te tiran de la mano para follar en la iglesia
ni lloran como niñas con barro en las rodillas.

De esas que prefieren que te duela a mentirte.

Un día quiero despertarme siendo una mujer de esas
para que la próxima vez que me acusen de romper un plato,
me pillen fregándolo sumisa,
tranquila
e
indiferente.

- Irene X.

Día 54.4: Amor XXV

Tengo tantas cosas que callarme
que no sé ni por donde podríamos empezar.
Todavía tengo tus orgasmos guardados
en el cajón en donde guardo mis poemas
bajo llave, para que no se te ocurra abrir.

Y ahí va este agosto acercándose, diciéndome
''no lo has conseguido''
y está bien. No lo he conseguido.
Esta vez tiene razón.
Pero yo solita me torturo.
No te necesito.

Esa forma de acercarse, como con miedo a despertarme,
aunque no estuviera ni dormida.
La forma de asentir pero sin querer que adivinase
que era aquello que escondía.
La verdad.

Un día la vi de frente
y el gusano dentro mío se retorcía
como si lo estuviesen aplastando
lentamente. Hasta dolerme.
Sin control.

Contigo el mundo era más mundo.
Más humano. Y yo más capaz.
Solo pienso:
''si no ha venido conmigo
será porque así está bien,
será porque bastará".
Yo sola ya me torturo.
No te necesito más.

Vi tus ojos como platos cuando viste mis cortes
y tu los míos saliendose de tu mar.
La sangre seca con tu nombre. Con el mío.
Con las noches que ya nunca volverán.
Los ojos rojos. Inhalo. Me miro.
Te miro y lloro. Y ¿que más da?

Es verano.
Pero echo de menos tu calor
y paso frío por las noches desde que te has ido.
Pero ¿que más da?...
Si ya no te necesito.

Es veneno.
Como el que escupo cuando pierdo la razón.
Como quererte. Como sentir. Como tu voz.
Y baño en él mis cicatrices
para que abran las heridas o las curen ya del todo.
Para que me maten en vida
o me respondan al "¿como?".
No existe. No existes.
Y a veces
hasta dudo de si hemos llegado a hacerlo
alguna vez.

Es verano pero echo de menos tu calor.