martes, 16 de mayo de 2017

Día 29.2: Me dejo

Palabras
solo son palabras,
letras sobre letras;
humo.

Tan verdad como mentira,
pero más mentira que verdad
esa a la que le quitasteis los ojos
para hacerla vuestra
pero nunca lo será, nunca,
porque vosotros
le quitasteis los ojos
y enmudecisteis todo aquello que importaba
o que importó:
ahora ya no es relevante.

La vida es sufrimiento
yo nací para sangrar,
por eso me dejo. Supongo
que es eso.

Me asfixio y parece hasta gustarme,
aunque veo volar sus huellas
veo como se va,
y si, al final se va
como todo
lo que ha estado alguna vez entre mis manos
o se rompe o se va.

Como piezas de sustitución,
bucles y bucles,
cables que se enredan
y sombras
que vienen de lejos, del pasado
quizás
para contarme lo que no he querido escuchar antes
pero aún no lo quiero escuchar.

Dejadme igual que yo me dejo
hasta que consiga irme de una vez
ya desgastado este silencio
que no es más que
una piedra encima de otra
apretando hasta aplastarme
sin ni mirar.

lunes, 15 de mayo de 2017

Día 29.1: 高い塔が落ちました

A veces torbellino
aunque otras huracán.
A veces luna llena
otras una tormenta solar,
a veces el eclipse,
otras veces (aunque pocas) soy yo
y ya
para luego culparme
por dejarme ser sin más.

A veces soy arena
aunque otras más cristal,
a veces solo cielo y
casi siempre dualidad.

Mis manos escarchadas
(tanto que me asusto, tanto
que hasta doy un paso atrás)
me arrepiento
de existir, de sentir, de pensar,
de haber sido lo que odio
de ser lo que vas a odiar.

Soy susurro, viento frío
y tormenta eléctrica, soy sal
salpicando las heridas
para sumar toxicidad
al veneno que ya somos de por si,
porque uno nace.

¿Y yo?

Día 29: Oasis

Miro atrás, y
los recuerdos que antes parecían estar emborronados
cobran forma
de algo que quizás pueda percibir,
pero no sé si quiero.

Y aunque ya tienen mi confesión
siguen mirándome como si hubieran ganado,
fui la culpa y fuiste culpa
aunque ahora hablan de ella sin nombrarnos.

Soy arena, vendaval y frío
la crisis del contratiempo,
soy yo y soy
vacío,
me quitaron lo que fui
(si es que alguna vez lo he sido).

domingo, 14 de mayo de 2017

Día 28: Confesiones de mis alteregos

Señalando al culpable
frente al espejo
para que no me vea nadie,
me devuelve la sonrisa
pero ¿como no?

La angustia patológica,
el infierno absurdo
de cien a cero,
de cero a diez,
allá donde sentir se vuelve el cáncer,
que aunque lo acurruque
vuelve a ser
vuelve para recordarme quien soy
aunque ni yo se quien soy
porque me tapo los oídos cuando me habla.

Me retuerzo
pero sigo viendo como cae todo ese cielo, y
no se aún bien si era de atrezzo
o tal vez somos nosotros
más nublados con el tiempo.

Di con ellos y era pronto
aunque hoy le rezo a su palabra
como si ese fuera el dogma
y media vida no importara...
tal vez si, tal vez
solo es el pasillo
nadie se queda para siempre
''aquí molestas"
nos decían
y les creí durante siglos
hablando en pasado
como si no fuera esta mi realidad
como si no creyera que soy eso
como si no lo fuera de verdad.

Bendito autoengaño
me salvaste la vida,
mientras desde fuera nos miraban
y pensaban
"tú no eres quien yo creía"
quizás si alguna vez hubiese tenido idea
quizás entonces lo sabríais.

Cavé hondo y ni aún así
no era lo que pretendía,
pero escondí los restos bien profundo
bien guardados
bajo llave y con candado
para que nadie me hurgue dentro
nunca más
hasta que veo que mi odio es solo amor
hasta que siento como todo vuelve al sitio
y al final solo me moví yo
¿donde estoy?
¿tú también has escuchado ese ruido?

Caminaba hacía mi y yo
solo caminaba a ningún sitio
como un cometa sin refugio
o un desierto atormentado
es como un volcán con averias
con la lava congelando
lo que queda
de lo que fui (o de lo que seré).

"Somos pájaros atrapados en la nieve"
nos decían
y quizás tenían razón
por eso nunca tuve coraza para decir que no.


jueves, 11 de mayo de 2017

27.2: Insignificante

No soy
nada
ni nadie.

No seré
nada
ni nadie.

Solo un bucle
de absurdos
de sinsentidos
solo mierda
encima de más mierda
difuminada con más mierda.

No soy
solo espero
el puto día del sacrificio
el puto día en el que alguien
mate a la bestia
y respirar.

No soy
solo soy
totalmente
insignificante,
para ti
y para mi,
y para todos.

No soy nadie.

27.1: Duele

El dolor apaga el odio,
me llora como un niño
al que le han quitado
su única razón de ser.

Quizás es que yo soy el dolor,
yo apagué ese odio
para que renaciera
doce años después.

Sola, no aspiro a más
que sentirme en compañía estando al lado
de esa que quizás también soy yo...
no estoy segura.

Me resbalo con las lágrimas
que he dejado por todo el cuarto
como si llorarle a nada
fuera a solucionarlo todo,
como un truco de magia
pero sin magia y sin trucos.

Volví a desobedecerme
a sangrar sin darme cuenta
para luego culparme por ello
y otra vez, y otra vez...
el impulso es doble o nada.

Otra vez me veo sola
esperándome a mi misma,
a ti, o a mi misma,
esperando...
lo que nunca llegará,
porque ya no es quien solía.

Ahora tengo que olvidarme,
dejar todo y olvidarme,
quiero volar, irme lejos...
dejar todo y olvidarme.

Día 27: 愚か

Solo soy
una espiral de autodestrucción,
el hielo con el que intento encender su hoguera,
un bucle aburrido, un intento de algo, de alguien,
que no sé ni yo.

Le lloro a una imagen que yo misma he inventado,
la miro y me empapo de ella
como si eso me fuera a salvar,
como si me fuera a ayudar a asumir
algo. La verdad está en sus manos y yo
pues también.

Maldita hemorragia,
por más que apriete
aún sangra.

Me duele más cuanto más me atrapa
y es que soy yo quien se atrapa, al final,
como autosaboteandome de nuevo
porque nunca aprendo,
de verdad que nunca aprendo.

Por manchar mis manos de excusas,
de odio, de rabia y suposiciones,
sin pruebas de lo que es o no es real,
apuntándome a mi
porque es más fácil
que creer en cualquier otra cosa
que no sea irme y no volver.

No entiendo que pasa, ni hacia donde voy,
solo soy una espiral
de autodestrucción,
volviendo a lo mismo de ayer, al mismo punto exacto
en donde al final
todo salía mal, aprendí el cuento tropezando
una vez, y otra vez...
y cuando pensé que todo estaba resuelto
volví a tropezar
una vez, y otra vez...
para caerme justo 
en donde tú no me estarías esperando,
en realidad ya sé que no hay nadie esperando.

Pierdo el sentido,
o quizás ya lo perdí,
hoy no sé ni quien soy
nunca lo supe en realidad pero hoy
todo se nubla
y a la vez
los rayos se acumulan dentro, esperando
hasta que sea el momento
si es que llega el momento.

No soy nada, no soy nadie,
no puedo serlo.

Una espiral infinita
de autodestrucción,
una lucha contra mi misma
en la que solo puedo perder yo.

Y así perdí
todo lo que me quedaba,
hasta a mi.