Ambos sabíamos lo mal que se me iba a dar olvidarte.
Y hoy me asomé al precipicio
para verte a ti gritándome: ''no voy a volver más''.
Tampoco creo que hiciera falta regodearse.
Hoy salí al balcón porque te olí desde la habitación
pero no eras tú. No había nadie.
Me cambié de vestido y bajé a ver si te encontraba
y después de veinte mil vueltas me di cuenta
de que no ibas a volver.
De que no se que esperaba.
El camino hacia la nada.
Me susurro "cállate", pero hay voces que no se callan.
Y me largo para encontrarme en otro plano astral,
arrastrándome hasta él, muy despacio,
ya no me quedan fuerzas ni para respirar.
El camino hacia la nada.
Hoy me ha parecido verte en el metro
pero ninguno es tan guapo como tú.
Yo solo bajé la cabeza con miedo
recordando esas palabras
y me eché a llorar.
Pero luego vi que no eras tú.
Porque ninguno es tan guapo
como tú.
Hoy me he asomado al precipicio.
Y no estabas.
Alguien me dijo que no tenías pensado volver y yo no quise creerle.
Hasta que me topé
con la realidad
y me dolió más.
Así que vuelvo a decírmelo: ''cállate''.
Como si esto fuera fácil.
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