sábado, 29 de julio de 2017

Día 64.3: Perdí un clipper el día que se fue

Estoy caminando entre los escombros de lo que algún día fuimos. Escupiéndole a cada recuerdo que me encuentro por el camino, creyéndome a ciegas que eso va a cambiar algo y sabiendo que eso no cambiará nada. Me gustaría atreverme a hablar, por lo menos a dejar de asfixiar mis sentimientos con esta soga hecha de rencor y absurdos entrelazados, como tus manos y las mías lo estuvieron algún día, con esa sinergia que asusta. Con la misma magia con la que te dio por desaparecer después.

Sigo entre los escombros y a veces me pregunto ¿realmente algún día aquí vivió alguien?, pero no me puedo responder. Aunque si te digo la verdad recuerdo el primer beso como si hubiese pasado hace dos días. Recuerdo la primera vez que durmió a mi lado y me abrazó para salvarme de todos esos monstruos. Recuerdo también que me salvó, que me entregué, que me dejé caer y me caí. Y sigo en el fondo esperando el rescate. Llamé al 112 y no respondieron. Llamé a sus ojos pero no respondieron. Me llamé a mi pero ni yo me quería responder.

Perdí un clipper el día en que se fue. Y media vida.
Y todo el tiempo que nos quedaba por vivir.
Juntos.

Pensé que poco a poco cicatrizaría, pensé mucho pero solo me llevó a divagar entre más absurdos rodeados de dinamita. Y yo aquí, al borde de explotar. Sigo sangrando. Ha pasado un mes y para mi son solo horas. Entonces es cuando decido hacerme otro porro y olvidarme de una vez de quien soy, o de quien he sido a su lado, para que no me duela tanto lo que soy ahora. Para que no me duelas tanto tú. Para dejar de inundar la cama cada vez que te busco y ya no estás. Para entender. Aunque termino olvidándome de todo eso tan supuestamente racional y pensando en follarte en cualquier parte de la puta casa, y enseñarte que puedo quererte de las cien mil formas que se nos puedan ocurrir. Hasta dar la vuelta al mundo tantas veces como quieras. Dibujar formas en los espejos y asomar la cabeza desde las azoteas en países a los que nunca hemos ido.

Antes te brillaban los ojos al mirarme. Ahora ya solo brilla la sangre.

Haz que me desvanezca. Solo un rato.
Pero hazlo.

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