Yo no me enamoraría de mí, soy la definición perfecta de desastre, supongo que es por eso que no te culpo. Aquí sigue lloviendo desde entonces y he descubierto que el paraguas se ha vuelto un complemento inútil.
Quiero ahogarme en el llanto del que llora por otro alguien y dejar de sentirte. Volar. Quizás encontraré el camino y volveré a elegir el incorrecto.
Nada que se ajuste a la realidad, sólo somos paradigma. La lógica dentro de lo insustancial. Una circunstancia.
Solo somos niños pequeños envolviéndose en papel Albal.
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