domingo, 23 de julio de 2017

Día 60.3: Olvido nº 1

Hoy tengo que sincerarme conmigo misma. Asumir que soy la única que añora un pasado que no llegó a existir. Creer en el reemplazo, creerme un objeto de fácil sustitución. Viendo la misma película que protagonicé hace cinco años siendo otro personaje más en ella, sin interés ni relevancia, sin una sola frase en el guión. Ese personaje al que todos terminaran odiando al final. Y hoy es el final.

A veces tengo tantos sentimientos enclaustrados que siento estar al borde de explotar.
Amor. Odio. Envidia. Celos. Miedo. Rabia. Tristeza. Culpa.
Y a veces hasta exploto.

Hoy tengo que sincerarme, decidir entre el bien y el mal y dejar que mi instinto haga el resto. Confiarme mi vida y ahogarme en la tuya, Vivir en el malestar, para que el pueda dejar de vivir en mi. Y olvidar tus caricias. Sobretodo, olvidar tus caricias. Olvidar esos labios que me piden guerra a gritos. Olvidar esos ojos abduciendo mi cerebro en cada pestañeo. Olvidar esta impaciencia que me hace esperarte mientras me muerdo las uñas y pienso en como hacer para estar más guapa cuando llegues... que consigas ver a otra persona en mi, quizás. Pero no. Hoy tengo que sincerarme y olvidarte.

Y olvidarte.

O recordar que nunca más voy a beber de tu boca, que ya no habrá más cielo, que tu olor se difuminara entre el olor de otra y dejarás de pensar en mi mientras la follas. Una vez. Y otra. Y otra. Mientras te corres en su boca. Una vez. Y otra. Y otra. Hasta olvidarme. Hasta que yo me vea recordando que ya nunca más tus manos harán de guía por mi cuerpo, que tus ojos cambiaron de órbita. Que tus orgamos ya no serán más nuestros, ni los míos más tuyos. Que me perdí entre tanta mierda. Te perdí por tanta mierda. Por esperar a que pasara algo. Por no entender. Por no vivir.

Solo
soy
esta
mierda.

Incapaz de olvidarte.

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